RICARD GONZÁLEZ
En 2014, se abrió una nueva etapa en la política griega que parecía ser un augurio para el resto del continente. Syriza, una confluencia de movimientos y partidos de la izquierda alternativa, había ganado claramente las elecciones con un programa anti-austeridad en plena crisis financiera, mientras que el histórico partido de la izquierda griega, el PASOK se hundía al recabar solo un 6% de los votos.
Una década después, aquella nueva era ha resultado ser más bien un espejismo, y tanto Syriza como el conjunto de la izquierda griega se enfrentan a una travesía por el desierto.
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