La Inteligencia Artificial amenaza con aumentar la desigualdad
STEVEN SEAMAN
Una cuarta parte de la población mundial, 2.200 millones de personas, no tiene todavía conexión a internet, según datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Una brecha digital que corre el riesgo de ampliarse con la Inteligencia Artificial.
En 2025, el 85% de los residentes urbanos usaba la red pero casi la mitad de la población rural (el 58%) todavía no lo hacía.
La brecha digital también presenta un marcado sesgo de género: afecta al 52 % de las mujeres frente al 42 % de los hombres. Estas desigualdades se agravan por factores geográficos, socioeconómicos y educativos, generando nuevas formas de exclusión social en una economía crecientemente digitalizada.
En su informe “La próxima gran divergencia”, el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD advierte de que un manejo inadecuado de la IA amenaza con ampliar las brechas económicas, de capacidades de las personas y de gobernanza entre países, revirtiendo décadas de progreso en la reducción de desigualdades.
La IA podría aumentar la desigualdad entre países al ampliar esas brechas ya que el punto de partida es enormemente desigual.
La compañía de telecomunicaciones china Huawei ha convertido la inclusión digital en una de sus políticas prioritarias. En los últimos años ha proporcionado conectividad digital a cerca de 170 millones de personas en más de 80 países, explica Joyce Liu, directora de Operaciones de Mercado de la empresa y experta en inclusión digital.
Desde 2019, la tecnológica china ha puesto en marcha programas para combatir la brecha digital bajo el lema «Tech4All» (Tecnología para todos) que abarcan principalmente cuatro grandes áreas: la educación, el medio ambiente, la salud y el desarrollo.
«En educación, tenemos un programa con la Unesco por el que construimos equipos y proveemos conectividad a las escuelas rurales, además de entrenar y proporcionar habilidades digitales a los profesores», explica Liu.
Este programa, lanzado en 2020 y denominado «Escuelas Abiertas con Tecnología para Todos», se ha implementado en países como Egipto, Etiopía, Ghana, Brasil o Tailandia, donde se han construido 44 «escuelas inteligentes» que han beneficiado a «más de 20.000 docentes y estudiantes en zonas remotas».
Camiones digitales
Además, han puesto en marcha en 27 países -muchos de ellos africanos, pero también europeos como Francia o Noruega o latinoamericanos como Perú- el proyecto «Skills on wheels» (Habilidades sobre ruedas).
El programa consiste en el uso de unos «camiones digitales», que se pueden mover fácilmente, en los que expertos técnicos imparten formación digital en zonas rurales con escasa conexión y conocimiento, especialmente a niños y personas mayores.
Este proyecto complementa al programa «Schools on Wheels» (Escuelas sobre ruedas), lanzado en 2019 y que transforma contenedores de transporte y autobuses usados en «aulas móviles equipadas con pantallas inteligentes y ordenadores que pueden llegar a zonas remotas».
Se trata de iniciativas orientadas a un plazo de dos o tres años en las que Huawei colabora también con otros socios locales y globales, como la Vodafone Fundation, algunos aportando fondos o su personal en los diferentes países.
«No podemos decir cuánto dinero invierte Huawei en estos programas ya que hay varios colaboradores, en el de la Unesco somos el único donante, pero en otros proyectos tenemos varios socios que quizás no pongan dinero, pero sí sus empleados», señala Liu.
Soluciones digitales para la biodiversidad
La experta en inclusión digital afirma que en educación han llegado a 1.790 escuelas con «más de 700.000 personas beneficiadas», mientras que en medio ambiente sus soluciones digitales han mejorado la conservación de la biodiversidad y el uso y la gestión sostenibles de los recursos naturales en 95 áreas protegidas de todo el mundo.
«En 2020, Huawei y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lanzaron la alianza global Tech4Nature (Tecnología para la Naturaleza) para ampliar los resultados en la conservación de la naturaleza a través de la innovación tecnológica», explica y precisa que se han implementado proyectos en países como China, Brasil, México, España, Kenia o Turquía.
En concreto, en la Reserva Marina Extractiva de Soure, en la Amazonía brasileña, se han instalado sensores medioambientales de bajo coste para recopilar datos en tiempo real sobre la temperatura del agua, la salinidad y otros parámetros, con el fin de supervisar el impacto del cambio climático en el ecosistema local de manglares.
En la Reserva Estatal Dzilam de Bravo, en México, se han dispuesto cámaras infrarrojas para vigilar 7.000 hectáreas de terreno protegido, que a finales de 2025 habían identificado a 16 jaguares salvajes.
En el ámbito de la salud, los proyectos incluyen formación en competencias digitales a personas con discapacidad y tecnologías de mejora de la accesibilidad, como los dispositivos para personas con problemas visuales o auditivos «que son utilizados ya por 8 millones de usuarios».
Liu advierte de que la brecha digital «crea muchas diferencias y es crucial luchar contra ella», especialmente tras la introducción de la Inteligencia Artificial, que podría «agrandar todavía más la división».
«Al igual que las carreteras, los ferrocarriles y las redes de comunicación fueron la infraestructura de la era industrial, la IA se convertirá en la infraestructura del mundo inteligente», recalca.
En este sentido, considera que para conseguir la inclusión en IA, es preciso «centrarse en la accesibilidad y la facilidad de uso de su tecnología».
«Todas las partes deben colaborar para salvar la brecha de infraestructura y competencias, haciendo de la IA una infraestructura tan fácilmente accesible como el agua y la electricidad».
El objetivo de Huawei, afirma, es «construir un mundo inteligente sostenible y completamente conectado en el que toda la gente, incluida la más vulnerable y con discapacidad, pueda disfrutar de la tecnología digital».






