Un Occidente moribundo devora a sus hijos
JONATHAN COOK
Estamos al borde de una serie de catástrofes provocadas por nosotros mismos, de las que la humanidad tendrá una suerte excepcional si sobrevive. Hay un camino por delante, pero ser capaces de verlo y comprender a dónde nos lleva requerirá —al menos para la mayoría de los occidentales— un gran esfuerzo de imaginación. Nos obligará a dejar de lado muchas de las cosas con las que nos han enseñado a identificarnos. Nos exigirá darnos cuenta de que nuestros valores más preciados son, en realidad, perjudiciales.




