La cumbre de la advertencia
XULIO RÍOS
La cumbre Xi-Trump en Beijing estuvo rodeada de un tono ostensiblemente optimista y de una cuidada coreografía diplomática, pero el balance real exige bastante más cautela. Más allá de las imágenes y de las declaraciones solemnes, no hubo anuncios verdaderamente decisivos ni en el ámbito comercial ni en el tecnológico, precisamente los terrenos donde hoy se concentra la rivalidad estructural entre Estados Unidos y China. De hecho, que las negociaciones previas se prolongaran prácticamente hasta el último minuto en Seúl sugiere que las diferencias siguen siendo profundas y difíciles de gestionar.












