El alto mando serbio que organizaba los safaris humanos en Bosnia era un agente de la CIA
PASCUAL SERRANO
Las informaciones que están saliendo sobre los “safaris humanos” en Sarajevo durante la guerra de Bosnia señalan a Jovica Stanisic como “el oficial serbio encargado de organizar los viajes de los millonarios francotiradores”. De hecho, la investigación de la Justicia de Milán apunta a Stanisic como coordinador de estos viajes bajo la apariencia de “excursiones de caza”.
La prensa italiana ha destapado que la Fiscalía de Milán abre esta investigación sobre los francotiradores que, desde 1992 a 1996, asesinaron en la ciudad sitiada de Sarajevo a más de 11.000 civiles. Desde las colinas, los francotiradores disparaban a los transeúntes que no tenían más remedio que pasar por esa calle y exponerse a ser abatidos.
Según lo filtrado, millonarios de ese país pagaban entre 80.000 y 100.000 euros por viajar en un vuelo de Trieste a Belgrado de la compañía serbia Aviogenex, para desempeñarse como francotiradores contra los civiles.
El escritor y periodista italiano Ezio Gavazzeni es quien ha presentado una nueva denuncia ante los magistrados italianos. Gavazzeni está trabajando con el abogado Nicola Brigida y el ex juez Guido Salviniu y dicen haber reunido a varios testigos y han llegado a la conclusión de que Jovica Stanisic “desempeñó un papel clave en el servicio”.
Pero, ¿quién es exactamente Jovica Stanisic? Los medios se están limitando a señalar que es el ex jefe de la Dirección de Seguridad del Estado (SDB) de Serbia, y que fue condenado en 2023 a 15 años de prisión por crímenes en siete municipios de Bosnia y Herzegovina. Pero si investigamos un poco más y nos documentamos en el juicio contra él descubrimos que, detrás del alto cargo de Milosevic, lo que en realidad se encontraba era un agente de la CIA.
La documentación mostrada en su juicio, según revelaba Los Ángeles Times el 1 de marzo de 2009 explicaba que, “durante ocho años, Stanisic fue el principal contacto de la CIA en Belgrado. En reuniones secretas celebradas en barcos y casas seguras a lo largo del río Sava, compartió detalles sobre el funcionamiento interno del régimen de Milosevic. Proporcionó información sobre el paradero de los rehenes de la OTAN, ayudó a los agentes de la CIA en la búsqueda de fosas comunes y contribuyó a que la agencia estableciera una red de bases secretas en Bosnia”.
Stanisic fue reclutado por el agente de la CIA William Lofgren. Los dos espías forjaron una relación clandestina que permaneció oculta.
La verdad la sacó a la luz el serbio cuando se vio frente al Tribunal Internacional para los crímenes de la Antigua Yugoslavia. La CIA presentó ante el tribunal un documento clasificado que detallaba las contribuciones de Stanisic y daba fe de su valioso papel. El documento permanecía sellado, pero fuentes de The Ángeles Times revelaron su contenido.
Según se reveló en las sesiones del juicio de 2021, Stanisic entró como agente de la CIA en 1991, un año antes de que comenzar el sitio de Sarajevo y los francotiradores. De hecho, según publicó el canal N1info, afiliado local de la CNN en la antigua Yugoslavia, en 1993 guio a la CIA para encontrar fosas comunes en Bosnia.
El agente Lofgren, ya jubilado en las fechas del juicio, dijo que la agencia redactó el documento para demostrar “que esta persona supuestamente malvada hizo mucho bien”, en referencia a su colaboración con la inteligencia estadounidense.
Otros agentes de la CIA que prestaron servicio en la región defendieron a Satanisic como uno de los suyos y afirmaron que nunca vieron en él que estuviera involucrado en crímenes de guerra. Al contrario, lo consideraban un aliado clave en una situación que se descontrolaba rápidamente.
El ex embajador británico en Serbia, Sir Ivor Roberts, quien prestó servicio en Belgrado de 1994 a 1997, declaró durante en 2019 en la Corte Internacional de Justicia de La Haya que el ex jefe del Servicio de Seguridad del Estado (SDB) de Serbia, Jovica Stanišić, era un «agente secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)» de Estados Unidos. Lo contaba nada menos que Radio Slobodna Europa, la radio creada para esa región por el gobierno de Estados Unidos en el marco de Radio Free Europe/Radio Liberty.
En el juicio contra Stanisic, el embajador Roberts tuvo que presentarse como testigo de la defensa, cuando sugirió que la información de que Stanisic era un «agente secreto de la CIA», publicada en 2016 en su libro «Conversaciones con Milosevic», era fiable.
Al ser preguntado por el fiscal sobre el origen y la veracidad de esta información, Roberts respondió que el gobierno británico «no le permitía hablar de estas cosas» y que había sido advertido «recientemente» de que debía respetar la Ley de Secretos Oficiales.
Al preguntársele «qué sabía el gobierno británico sobre Stanišić», el testigo dijo que «no quería entrar en detalles», ya que una condición para su testimonio era que no se le preguntara sobre «recopilación de inteligencia». Pero el embajador británico recordó que Londres había aprobado el contenido de su libro donde señalaba el papel de agente de la CIA del serbio, lo que suponía la confirmación por parte del Reino Unido de su afirmación.
La complicidad de Stanisic con la CIA le llevó a contribuir a la liberación de 388 soldados de la OTAN que habían sido tomados como rehenes, despojados de sus uniformes y atados a árboles como escudos humanos contra los bombardeos de la OTAN. En su propio relato escrito, Stanisic afirmó haber negociado la liberación «con el apoyo de la dirección de la agencia».
En aquel entonces, el director de la CIA, John M. Deutch, tenía una estrecha relación con el que ahora es investigado por organizar los safaris humanos en Sarajevo. Lo invitó a la sede de la CIA en 1996, y un itinerario de la visita indica que Stanisic recibió una cálida bienvenida. Eso ocurría justo después del sitio de Sarajevo, donde se habían producido las masacres de francotiradores.
El jefe de espías serbio fue llevado a escuchar jazz al club Blues Alley en Georgetown, Virginia, y conducido hasta la costa este de Maryland para una cacería de aves. Deutch incluso le regaló a Stanisic una escopeta Parker de 1937, un arma clásica admirada por los coleccionistas.
En el Tribunal Internacional, la CIA se vio en el compromiso de tener a un agente suyo acusado de crímenes de guerra. Por ello, la agencia se negó a comentar el documento. Debido a que su contenido es clasificado, la carta solo podría ser considerada por el tribunal en sesión privada. Funcionarios judiciales indicaron que no estaba claro si el documento sería de gran utilidad para la defensa de Stanisic, o si se utilizaría principalmente para solicitar una sentencia más leve en caso de ser declarado culpable.
Quizá sí le fue de utilidad su colaboración con la CIA y por ello el 30 de mayo de 2013, el Tribunal lo absolvió por su participación en las guerras, el problema es que el veredicto fue revocado el 15 de diciembre de 2015 tras una apelación exitosa de la fiscalía. Un nuevo juicio comenzó en 2017 y en 2021 fue declarado culpable y condenado a 12 años de prisión, que posteriormente se elevaron a 15. Se le pedía cadena perpetua. El pasado mes de julio fue trasladado a Alemania a cumplir su condena.
En conclusión, se escribirá mucho sobre esos tremendos “safaris” de multimillonarios europeos que pagaron grandes cantidades de dinero por ir a asesinar a civiles a Sarajevo. Y se extenderán sobre las implicaciones del ejército serbio, pero parece que se está olvidando el detalle que esos oficiales serbios que organizaban las cacerías más que al servicio de Milosevic, estaban a la orden de la CIA de Estados Unidos.
Pascual Serrano es periodista y escritor. Su último libro es “Prohibido dudar. Las diez semanas en que Ucrania cambió el mundo”











