Miremos cómo enfrenta China algunos problemas que tenemos aquí
PASCUAL SERRANO
La visión generalizada en la población española, sin duda condicionada por el discurso monocorde de los medios de comunicación y líderes políticos, es que China es una indeseable dictadura de la que no debemos tomar nota ni ejemplo. Sin embargo, creo que puede ser un buen ejercicio de modestia y aprendizaje observar cómo abordan cuestiones que aquí siguen siendo un grave problema.
Voy a repasar algunos asuntos de actualidad que generan polémica en nuestro país, de los que estamos necesitados de soluciones y, a continuación, observemos cómo los afrontan en China.
Influencers
En nuestras sociedades los influencers en la redes sociales tienen más crédito y autoridad en los ciudadanos, y especialmente en los jóvenes, que los científicos, los educadores, los líderes políticos o los juristas. Imaginemos que se legislase para impedir que los influencers que traten en sus redes de temas profesionales como medicina, derecho, educación o finanzas, tengan la titularidad académica que acredite sus conocimientos. Creo que la gran mayoría de la población estaría de acuerdo.
El gobierno chino, mediante la Administración Nacional de Radio y Televisión de China (NRTA), anunció un paquete de regulaciones que busca ordenar la pujante industria del live-streaming, uno de los sectores más lucrativos del país. A partir de ahora, los influencers y anfitriones de transmisiones en vivo deberán demostrar que cuentan con las «calificaciones adecuadas» si quieren hablar sobre temas profesionales como medicina, derecho, educación o finanzas. Según el documento oficial, los anfitriones «asumen responsabilidades importantes» al difundir conocimiento científico y cultural, por lo que deberán acreditar su formación para ofrecer información fiable.
El nuevo reglamento no sólo establece requisitos académicos. También enumera 31 prácticas prohibidas para los creadores de contenido. Entre ellas, promover el juego, la violencia o las drogas; y mostrar conductas de derroche o consumo extremo, como las populares transmisiones mukbang, en las que los anfitriones comen grandes cantidades de comida frente a la cámara.
Onlyfans
La plataforma Onlyfans se ha revelado no solo como un lugar de pornografía, sino como algo pernicioso para muchos jóvenes que perciben que mostrar su cuerpo o sus relaciones sexuales puede ser un método de lucro más beneficioso que trabajar en cosas productivas.
Muchos de los que publican ahí no son conscientes de que cuando un creador de contenido decide publicar una foto o un vídeo en la plataforma, debe saber que deja de ser exclusivamente suyo. Los términos de servicio de la página dejan claro que el creador “acepta otorgarnos una licencia bajo todo su contenido para realizar cualquier acto restringido por cualquier derecho de propiedad intelectual (incluidos los derechos de autor)”.
OnlyFans ha sido protagonista de muchos titulares. Y ninguno bueno. Desde los bochornosos –y peligrosos– retos sexuales de Lilly Phillips y Bonnie Blue, con sus retos sexuales de acostarse con centenares de hombres un mismo día, hasta las investigaciones del regulador británico Ofcom para prevenir el acceso de menores a contenido adulto. En enero, fallecía la modelo de OnlyFans Anna Polly al caer desde un balcón mientras rodaba un trío sexual. En septiembre del año pasado, era otra compañera suya brasileña la que aparecía muerta después de una fiesta en un yate.
Son muchas las voces en nuestros países que reclaman actuar legalmente sobre ello, que no tiene nada que ver con la libertad de expresión. El gobierno español lo ha insinuado pero no se ha confirmado nada.
El pasado mes de julio, China volvió a bloquear OnlyFans, que estuvo accesible en un breve periodo de tiempo gracias a redes privadas virtuales, conocidas también como VPN. China se reafirma con su política de estricta regulación contra la pornografía en línea. Mantiene así su «tolerancia cero» contra este tipo de contenido.
Aunque OnlyFans no estaba disponible oficialmente en China, algunos usuarios accedían a través de VPN y sistemas de pago de terceros. La prohibición ahora elimina esas soluciones alternativas, restringiendo el acceso tanto para los creadores como para los usuarios.
Las autoridades chinas habían percibido que para un sector de la juventud OnlyFans estaba empezando a ser considerado como una posible ventana de ingresos.
Según las autoridades, esta plataforma de contenido para adultos representa lo que ellos llaman una “enfermedad corrupta estadounidense” que atenta contra los valores culturales y sociales del país.
Protección de menores
El uso excesivo de móviles en menores causa problemas de salud mental (ansiedad, depresión, baja autoestima por comparación en redes), desarrollo cognitivo (déficit de atención, lenguaje) y físico (problemas de sueño por melatonina, sedentarismo, fatiga visual), además de riesgos de ciberacoso, exposición a contenido inapropiado y desconexión social, afectando el rendimiento académico y las habilidades interpersonales.
En cuanto a las redes sociales, los pediatras piden limitar su acceso a menores de 16 por su impacto en la salud mental. Algo en lo que coincide el Parlamento Europeo.
El gobierno español tiene previsto tramitar una ley orgánica para la protección de los menores en entornos digitales, pero actualmente no existe ninguna legislación más allá de las recomendaciones.
Se plantea subir la edad mínima para acceder y registrarse en redes sociales de los 14 años actuales a los 16, pero no hay establecido un mecanismo de vigilancia o sanción a las redes sociales.
Actualmente, la media de edad en España de acceso al primer móvil son los 11 años y el 98% de los adolescentes tienen algún tipo de interacción en las redes sociales.
China ha establecido por ley límites al uso de móviles por los menores. Desde 40 minutos a 2 horas diarias, según edad, y prohibición de uso nocturno para combatir adicciones y miopía.
También se exige a las plataformas implementar modos especiales para niños, con restricciones en transmisiones en vivo y redes sociales para menores de 16 años sin consentimiento parental, y protección de datos personales.
Las compañías de tecnología tendrán que ajustarse a las pautas establecidas por la Administración del Ciberespacio de China (CAC) para permitir la implementación del «modo para menores». Esto podría significar un cambio en la forma en que diseñan y desarrollan aplicaciones y plataformas, centrándose en la seguridad y el bienestar de los usuarios más jóvenes.
En cuanto a los juegos online, está prohibido jugar entre las 10 de la noche y las 8 de la mañana y se exige un sistema de autenticación de identidad para controlar el acceso.
Corrupción
Según las encuestas el 93,4% de los españoles admite que la corrupción le genera bastante o mucha inquietud. El 83,1% cree que es necesario una ley estatal que regule a los grupos de presión.
La percepción generalizada en la Unión Europea es que la corrupción no está castigada lo suficiente, una percepción que aumenta en el caso de España.
En España, solo el 28% cree que las personas y los negocios pillados por corrupción menor reciben un castigo apropiado.
Aunque la mitad (53%) sí apoya la idea de que las personas y empresas involucradas en delitos de corrupción serían procesadas e irían a juicio, luego el 66% piensa que sería improbable que recibieran fuertes multas o fueran encarcelados.
La impunidad ante la corrupción es aún más grande cuando se habla de sobornar a funcionarios de alto rango. Sólo el 11% de las empresas declara que las personas y negocios involucradas en estas prácticas recibirían un castigo apropiado.
China inició en una campaña anticorrupción tras la conclusión del 18º Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh) en 2012. Iniciada por el secretario general del PCCh, Xi Jinping, la campaña se convirtió en el esfuerzo anticorrupción más extenso y sistemático en la historia de la gobernanza del PCCh. En los primeros diez años el Partido Comunista de China (PCCh) informó que investigó y sancionó alrededor de cinco millones de personas por delitos relacionados con corrupción.
A partir del 1 de marzo de 2024, China modificó su Ley Penal para imponer sanciones más altas a los sobornadores y a las entidades que aceptan sobornos. Las enmiendas imponen sanciones más severas a los implicados, tanto individuos como entidades. La entidad que realice un soborno a un funcionario o empleado público podría ser multada y sus responsables encarcelados hasta siete años, y los empleados de la entidad responsable por cometer el delito podrían enfrentar hasta diez años de prisión más multas individuales.
En enero de 2025, la agencia china Xinhua informaba que en la campaña anticorrupción lanzada en abril de 2024, 433.000 funcionarios de bajo rango fueron sancionados y 14.000 fueron procesados.
Logró traer al país a 1.306 fugitivos corruptos que habían huido al extranjero y también ha recuperado activos ilícitos por un total de unos 2.100 millones de dólares entre enero y noviembre de 2024.
En los tres primeros trimestres de 2024, los organismos de control anticorrupción investigaron a 19.000 personas por ofrecer sobornos y remitieron a 2.972 para su enjuiciamiento.
Evidentemente las soluciones o medidas que se toman en un país no necesariamente son válidos o extrapolables a otros, pero si en nuestros países occidentales fuésemos un poco más modestos y humildes, quizá podríamos apreciar cómo en China han solucionado problemas como los que tenemos aquí y, quizá, aprender. Pero para eso será necesario dejar de pensar que nuestro sistema político es mejor, nosotros somos más democráticos, nuestros políticos son mejores y nuestras leyes más avanzadas. Cuando dejemos de pensarlo, podremos empezar a aprender de China.
Pascual Serrano es periodista y escritor. Su último libro es “Prohibido dudar. Las diez semanas en que Ucrania cambió el mundo”







































