Israel-Hamás, ¿de un falso statu quo a otro?

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

El fulgurante ataque de Hamás contra Israel constituye un resonante cambio cualitativo respecto a lo visto hasta ahora. La organización de resistencia palestina que gobierna la Franja de Gaza ha matado a más de un centenar de israelíes y ha hecho prisioneros a decenas, entre soldados y civiles. Su liberación se negociará como un canje a cambio de millares de palestinos encarcelados en Israel, abordándose probablemente el levantamiento del bloqueo sobre la Franja.

El ataque del sábado de las Brigadas al-Qassam, el brazo armado de Hamás, no tiene precedentes y sin duda tendrá repercusiones en el cambiante statu quo reinante hasta ahora. Los milicianos han mostrado una avanzada capacidad que nadie les atribuía y que revela un notable desarrollo y creatividad en su potencia militar, lo que ha sorprendido a los responsables políticos y militares israelíes y a la población del estado judío.

En realidad es erróneo hablar de un statu quo en el conflicto entre Israel y los palestinos. Es cierto que las autoridades israelíes utilizan a menudo esa expresión, pero no es menos cierto que esas autoridades modifican el statu quo a diario, de una manera persistente y decisiva.

Por ejemplo, en relación con la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, donde en la antigüedad estuvo el templo judío y hoy están el Domo de la Roca y la mezquita al-Aqsa. De hecho, el detonante de esta guerra han sido precisamente las maniobras que realiza Israel para consolidar la ocupación de la Explanada, permitiendo que cada día entren en la zona cientos de judíos fanáticos que incluso practican ritos talmúdicos que graban y difunden en las redes sociales.

Con estas acciones se vulnera el statu quo que Israel asegura mantener mientras la comunidad occidental se lava las manos. En realidad, el statu quo cambia sin descanso y de un día a otro en favor de Israel. La dirección de Hamás ha dicho que el ataque de este sábado es precisamente una respuesta a lo que está ocurriendo en la Explanada de las Mezquitas.

Todavía es pronto para saber cómo incidirá el ataque sobre el cambiante statu quo, lo que dependerá de varios factores, principalmente de los intereses políticos del primer ministro Benjamín Netanyahu, quien está metido en un gran lío jurídico con la intención abierta de cambiar las atribuciones del Tribunal Supremo de manera que pueda escapar a las consecuencias negativas de su juicio por corrupción.

Vemos ahí también que, aunque Netanyahu asegura que quiere mantener el statu quo en relación con el equilibrio de poderes dentro de Israel, la realidad es que todo lo que hace va en dirección contraria, como también ocurre con las provocaciones en los lugares sagrados de Jerusalén.

Una posible consecuencia será que las facciones armadas palestinas que operan en Cisjordania, y que cuentan con numerosos seguidores, tendrán más fuerza a partir de ahora.

Aunque distintos factores alrededor de la crisis son susceptibles de incidir en su desarrollo, Netanyahu puede sentirse tentado de llevarla a sus extremos, especialmente si consideramos que en su gobierno no escasean los ministros extremadamente radicales. A día de hoy, sábado 7 de octubre, Israel no tiene todavía la sartén por el mango, de manera que mediante maniobras militares intentará revertir la situación.

El falso statu quo que reinaba hasta ahora, según el cual Israel hace lo que le da la gana, podría verse afectado por lo ocurrido el sábado. El mismo sábado Netanyahu proclamó que su país está metido en una guerra y no ante otra operación militar como las que se suceden periódicamente.

Hamás ha demostrado una gran capacidad militar que ha sorprendido a todos. Netanyahu puede sentirse presionado para liberar los prisioneros que ha tomado Hamás, es decir, ceder a un canje que no ha querido hacer en los últimos años con el puñado de rehenes que estaban en poder de Hamás desde hace tiempo.

Con decenas de israelíes muertos y prisioneros, la situación es distinta. Hamás probablemente tratará de levantar el bloqueo de la Franja y no cabe duda de que las autoridades israelíes tienen que resolver el problema en un corto periodo de tiempo, otra circunstancia que indica que el falso statu quo está cambiando.

Eugenio García Gascón ha sido corresponsal en Jerusalén 29 años. Es premio de periodismo Cirilo Rodríguez.