Riesgos de ramadán en el corazón de Jerusalén

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Con el inicio del ramadán, el sector ocupado de Jerusalén se ha convertido en un auténtico cuartel militar y policial, y algo parecido ha ocurrido con el conjunto de los territorios de la Cisjordania ocupada, donde estos días hay desplegados 24 batallones de soldados encargados de proteger las colonias judías de ataques palestinos.

Con la llegada del ramadán crece automáticamente la tensión, en particular en Jerusalén, y este año no es una excepción, especialmente si consideramos que coincide con la guerra de Gaza. El primer ministro Benjamín Netanyahu dice que Hamás tiene interés en azuzar los ánimos de los palestinos, incluidos los de Israel, para provocar choques con las fuerzas de ocupación y sembrar el caos.

En la víspera del ramadán, Netanyahu dijo que quería garantizar la libertad de culto, es decir, permitir la entrada en la Explanada de las Mezquitas de todos los musulmanes que lo deseen. Sin embargo, en los pocos días que han transcurrido desde entonces, la policía y los soldados han limitado el acceso a un gran número de musulmanes, especialmente jóvenes, argumentando que quieren causar disturbios.

Dentro del gabinete hay una lucha en la que los ministros extremistas, es decir, los más nacionalistas y religiosos, como Itamar Ben Gvir, defienden posiciones radicales que limiten todo lo posible los rezos en la Explanada. En esta lucha Netanyahu quiere parecer moderado de cara al exterior, si bien una cosa son las palabras y otra los hechos.

Las autoridades israelíes aseguran que Hamás no ha querido llegar a un acuerdo de alto el fuego y un canje de prisioneros porque desea que se produzcan levantamientos populares en el mundo árabe durante el ramadán, y en especial en los territorios ocupados. Este sería el principal objetivo del líder de Hamás en Gaza Yahiya Sinwar.

En un comunicado divulgado la víspera del ramadán, la oficina del primer ministro Netanyahu dijo: “En estos momentos Hamás se está aferrando a su posición, no tiene interés en llegar a un acuerdo y está buscando un incendio en la región a expensas de la población palestina de la Franja de Gaza”. Este tipo de acusaciones no son nuevas, pero se han acumulado en los últimos días con la intención de justificar el enorme despliegue policial y lo que pueda ocurrir.

En los primeros días de ramadán, el número de incidentes en Jerusalén y en el resto de la Cisjordania ha sido limitado, aunque todavía queda por delante la mayor parte del mes, y habitualmente los ánimos se van caldeando conforme avanzan los días, en especial cuando se aproxima el final de ramadán y llega la festividad de la Noche del Destino. A esas alturas es más fácil que se produzcan incidencias.

Curiosamente, durante las últimas semanas han sido los servicios de inteligencia, el Shin Bet y el Mosad, los que pedido a los políticos israelíes que faciliten el acceso de los musulmanes a la Explanada de las Mezquita. Según los servicios de inteligencia, el ramadán pasará más tranquilamente si se dan facilidades de movimiento para el rezo.

Sin embargo, la clase política no ve de igual manera estas cuestiones. Un personaje clave es el ministro Ben Gvir, responsable de la Policía, quien ha exigido todo tipo de restricciones. Ben Gvir suele formular declaraciones incendiarias a diario, y periódicamente sube a la Explanada de las Mezquitas para provocar deliberadamente a la opinión pública palestina. Pero sus votos son claves para sostener el gobierno, de manera que Netanyahu tiene que respetar sus planteamientos.

El primer día de ramadán la policía anunció la detención de varios elementos de una célula dirigida por Hamás en el norte de Cisjordania. Los agentes se incautaron de cuatro armas con las que la célula se preparaba a cometer atentados dentro de Israel, según la policía.

Todavía es pronto para saber en qué condiciones se saldará este ramadán. Dependerá de numerosos factores que las restricciones impuestas por Israel al movimiento de palestinos en Jerusalén sean eficaces. Los continuos bombardeos contra Gaza es uno de los factores a tener en cuenta. Cada día mueren decenas de palestinos a causa de los bombardeos, la mayoría civiles, lo cual es susceptible de prender la mecha y causar un estallido popular en cualquier momento.

Eugenio García Gascón ha sido corresponsal en Jerusalén 29 años. Es premio de periodismo Cirilo Rodríguez.

 

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